lunes, 26 de octubre de 2015



“El aporte del pensamiento del maestro Prieto Figueroa a la Educación Venezolana”
Autora: Msc. Florencia Hernández. Participante del Doctorado en ciencias de la educación de la Universidad Nacional Experimental Rómulo Gallegos.

Existe la necesidad de exaltar el trabajo de personas  que tienen un  sitio en la historia de incalculable valor,  por la formulación de un pensamiento filosófico que marcó el devenir histórico educativo, así como  la transcendencia y vigencia de sus postulados en las políticas  educativas venezolanas. Me refiero al maestro Luis Beltrán Prieto Figueroa,  quien  presentó como tesis central  que el Estado debía ser el responsable supremo de la orientación general de la educación de la repúbli­ca. Esta propuesta desarrolló una filosofía educativa para conformar la conciencia de los ciudadanos,  por esto  fue deno­minada Humanismo Democrático. La misma consiste en formar al hombre en la plenitud de sus atributos físicos y morales, ubicándolo perfectamente en su medio y en su tiempo como factor positivo del trabajo de la comunidad, planteando que esta tenía  que ser la meta del sistema educativo moderno.
 La educación venezolana, por lo tanto, debe ser humanista, desde las es­cuelas primarias hasta la educación universitaria. Así los postulados de la filosofía educativa de Prieto Figue­roa para el contexto actual,  nos iluminan el camino a seguir como docentes, destacando el principio de  la neutralidad ideológica de la educación,   sobre la cual señala: “la educación tiene que ser, sin duda, neutral frente a las luchas de los partidos que se disputan, la adhesión de la ciudadanía dentro de las regulaciones constitucionales,  no pueden serlo en re­lación con los fundamentos mismos de la democracia”. Pero cada docente debe cultivar el respeto hacia el otro como persona.
En este orden de ideas es interesante revisar los postulados teleoló­gicos, de la educación propuesta por el maestro Prieto, la cual señala que estos no deben estar al servicio de enfoques parcelarios, que conduzcan a la eliminación del pensamiento abierto y la diversidad.  Así los fines de la educación en el sistema democrático no deben responder a manifestaciones fun­damentalistas, ya que  esto lleva a la unanimidad de opinión, y en ese sentido, no  se estaría formando ciudadanos para una sociedad democrática sino para una secta. Por otra parte refiere el autor que todo docente tiene que convertirse en un líder prospectivo para que pueda anticiparse a los problemas y que asuma  los cambios como una necesidad perentoria del sistema educativo.  En este sentido la educación es funda­mentalmente dinámica, y por eso debe estar dispuesta al cambio permanente,  cuando afirma: “en una sociedad di­námica, como lo es o debe serlo la sociedad democrática, la función de la educación no es sólo conservar los bienes y valores tradicionales, sino promover el cambio, propi­ciar el progreso en la vida democrática, el cambio es lo característico, y la educación debe preparar a las gene­raciones para adaptarse cada día a los cambios sucesivos.” El mejor docente, en ese sentido, no es el que resuelve los problemas sino el que los anticipa.
En este orden de ideas los aportes del maestro Prieto refieren los fines del Humanismo democrático que apuntan ha­cia una educación prospectiva, en donde  se propicie una formación para la comprensión del mundo actual; así como el de­sarrollo de una conciencia crítica lo cual es vital en la formación docente; complementado con el principio de integralidad; el cual es uno de los postulados más importantes de la filosofía educativa de Prieto Figueroa, no sólo porque apunta  hacia una función administrativa que unificaba los diferentes subsistemas de educación, sino porque esta­blece una antropología filosófica centrada en la formación integral del estudiante.
Finalmente  puedo expresar que el aporte pedagógico del pensamiento filosófico del maestro Prieto contiene sin duda  alguna la influencia de Simón Rodríguez  que se puede constatar en la presencia de tres conceptos fundamentales de su obra  como lo son la escuela social, la educa­ción popular y la igualdad social. Estos preceptos están vigentes en  todo lo concerniente al estado docente como  ente rector de las políticas educativas venezolanas. En este sentido es prioritario  darle el cumplimiento para que no se quede en el papel.

No hay comentarios.:

Publicar un comentario