EL BUCLE RECURSIVO DOCENTE COMO ARCHÉ PRÁXICO EDUCTIVO
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episteme genésica para concebir la auto-organización como unidad sistémica
compleja, tiene su alumbramiento en los planteamientos esgrimido por Edgar
Morín en su libro “Naturaleza de la naturaleza” cuando esboza el concepto bucle
recursivo como esencial para comprender la complejidad sistémica de todo lo
humano.
A manera de vislumbrar el bucle
recursivo docente es pertinente acota que Morín elucida la recursividad como un
proceso donde los efectos o productos son al mismo tiempo causantes y
productores. Mientras que el término bucle proviene de la conceptualización de
los circuitos que lo enriquece con los aportes de la cibernética sobre la
retroacción para mostrárnoslo como un proceso organizador en interacción
permanente cogito-praxis que se nutre de los flujos externos o contexto.
Es así pues que, un
docente como uno de los elementos sentado alrededor de una mesa redonda llamada humanización allí donde confluyen
también el aprendiz, la familia, la sociedad y que está construida por la
cultura, entendida esta como un conjunto de saberes, saber-hacer, reglas,
valores, ritos, y todo aquello que sea adquirido y que se ha perpetuado de generación en generación como patrimonio
cognitivo, técnico y mitológico no innato. Debe en su noosfera capitalizar todo
esto a manera del espíritu del valle canalizándolo en el proceso de educación como
un acto de amor y entrega entablando un diálogo con el discente que le oriente
en su naturaleza investigadora, sin manipular ni domesticarlo, el camino del
conocimiento que se le será más entendible cuando lo adquiera relacionándolo
con su estructura de pensamiento, idiosincrasia, como una forma de
emanciparse de los aprendizajes
implantados a través de la memorización de contenidos que en la actualiza se
lleva a cabo.
En
este orden de ideas es imperativo que el docente recurra al arché de su
aprendizaje, al bagaje de su cultural, que moldean su personalidad, para que
acepte la rebeldía ante lo impuesto y respete las diferencias entre los estudiantes
pues no se humaniza en silencio ni en pasividad, sino en el verbo y la acción.
Para
concluir un docente actualizado tiene que despojarse del pensamiento
reduccionista, unificador, polarizante, etiquetador, disciplinario y
reemplazarlo por otro que considere al
educando como un ser integral con una realidad diferente, transdisciplinario
para que en la rueda de la vida que él va a recorrer no tan solo transforme su
entorno sino que también ocurra en él una metamorfosis donde: valores sus
talentos, reconozca sus deficiencias y fortalezas, considere lo limitado que
como especie somos los humanos, contextualiza su aprendizaje y acreciente el
sentido de pertenencia a este mundo donde todo afecta a toso y así nos
afectamos también.
Doctorante:
Evert Camacho
Email:
evert_camacho@hotmail.com
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