AUTORA: LICDA.
SUSANA SAYEGH
DOCTORANTE – UNERG
POSTGRADO
CIENCIAS DE LA EDUCACION-AULA TERRITORIAL ALTAGRACIA DE ORITUCO
En toda sociedad, el proceso de transmisión de
saberes enlaza la experiencia de las generaciones anteriores con las venideras
y el conflicto escolar muchas veces está en el origen de la imposibilidad de
llevar a cabo esta transmisión. De ahí la importancia estratégica de su
tratamiento, que se suma a una visión política que define la violencia como la
peor forma de relacionamiento de los seres humanos e identifica en los ámbitos educativos como los primeros espacios de
formación de ciudadanía y construcción de colectivos.
En las
últimas décadas, el rezago, la desafiliación, las diferencias en los aprendizajes,
la repetición, junto con los problemas de violencia y convivencia se han
instalado en nuestro sistema educativo, cuestionando de esta manera sus posibilidades
de otras épocas. Sólo a partir de una convivencia saludable en los centros educativos
podía pensarse en revertir esta situación. Desde esta mirada los
jóvenes se encuentran, actualmente, en el centro de una fragmentación del
tejido social que implica modificaciones en la relación educación-sociedad, en
la pobreza y exclusión que experimentan, la violencia de la que son víctimas y
protagonistas, la falta de empleo formal, también modificaciones importantes en
las relaciones generacionales, familiares y de género.
Desde
este lugar, resulta imperativo mirar a
la interna de nuestras instituciones, para revisar también nuestra práctica de
la rutina escolar, buscando nuevas formas de relacionamiento entre adultos y
jóvenes, facilitadoras de espacios de diálogo, de intercambios a través de la
palabra, capaces de ir desarrollando otra cultura de convivencia que, desde
nuestro espacio educativo, se amplifique a toda la sociedad.
De manera que, accionar y replantear hacia educar
para la convivencia es una tarea prometedora, basada en una filosofía
alternativa que supone mirar los centros educativos así como sus prácticas,
superando las reacciones inmediatas e irreflexivas. Es hora de asumir el conflicto como una dimensión
constitutiva de las relaciones humanas, proponerse desde esa posición un
trabajo educativo de forma tal que podamos aquilatar lo que todos y todas tienen
para aportar en la construcción común de una mejor convivencia para nuestra
sociedad y nuestro sistema educativo.
“Cada paso anterior deja una huella...
que lejos de borrarse
se incorpora...”
SSayegh.
No hay comentarios.:
Publicar un comentario