Autora: MSc. Elizabeth Maluenga
DOCTORANTE – UNERG
POSTGRADO
CIENCIAS DE LA EDUCACION-AULA TERRITORIAL ALTAGRACIA DE ORITUCO
UNA CONMOVISIÓN AL MUNDO CIÉNTIFICO
A partir de esta mirada, los agentes cognitivos interpretan su propia naturaleza y la de todo lo que existe.
De allí que la
complejidad de las sociedades actuales en constante procesos de cambios
fuertemente tecnologizados y globalizados requiere nuevos escenarios de
actuación superando los hábitos de intervención socioeducativa tradicionales, reclamando de la educación su función social:
una Mediación Pedagógica Intersubjetiva, exigiendo a los educadores una mayor
aportación en los espacios básicos del desarrollo de los colectivos que son los
discentes.
Un punto de
vista particular es que, la educación trasciende la escuela y al conjunto de
las instituciones responsables de la gestión educativa, para instalarse en el
campo de la política social en su conjunto.
Así la
educación debe moverse ante un conocimiento de las necesidades, para transitar hacia un modelo claro que apueste por
generalizar la cultura de bienestar, este debe ser uno de los desafíos
fundamentales de ella, aplicarse al contexto social, superando el
asistencialismo de viejos patrones políticos y entendimiento a la participación
como imprescindible elemento educativo.
En línea con
lo expresado, la Mediación Pedagógica del conocimiento, emerge de las
interacciones múltiples que realizan docentes y discentes en el marco de una
institución educativa, con la finalidad de facilitar la adquisición de
determinadas competencias, motivaciones, actitudes y cualidades que el primero
requiere para avanzar en su propósito formativo. En estos tiempos de la
sociedad del conocimiento, y de la construcción de aprendizajes vía e-learning,
éstos se pueden lograr mediante la modalidad asincrónica, es decir, en espacios
virtuales de aprendizajes.
En todo caso,
la intencionalidad del docente pedagogo, al relacionarse con el aprendiente
tiene que recobrar también lo afectivo y lo valorativo, orientando siempre las
pulsiones y los motivos para recuperar y resignificar la ética como profesional
de la docencia en sus enfoques, argumentos e intervenciones para romper con la
rutina de la práctica educativa anclada en el pensamiento simple y descriptivo
que poco favorece el aprendizaje.
"El profesor
es quien se dedica profesionalmente a educar a otros, quien ayuda a los demás
en su proposición humana, quien contribuye a que el alumno despliegue al máximo
sus potencialidades, participe activa y responsablemente en la vida social y se
integre en el desarrollo de la cultura".
Blat y Marín, 1980. 3.
E. Maluenga T.

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