lunes, 26 de octubre de 2015

El proceso investigativo de los estudiantes y docentes universitarios desde la cotidianidad



Autora: Msc. Norma Almeida.  Participante del Doctorado en ciencias de la educación  de la Universidad Nacional Experimental Rómulo Gallegos.
Es interesante realizar una panorámica de las experiencias y motivaciones que muchas veces traen consigo, los estudiantes en sus años de estudios anteriores al ingreso a la universidad donde algunos  de ellos como exigencia en los programas de estudio, realizan proyectos de investigación, así como las tareas individuales y sociales como actividad intencional que requiere un plan de trabajo en base a su  propia realidad; esto permite que dichos estudiantes despierten la iniciativa en este campo, así como ese afán de investigar,  desarrollar la creatividad, la responsabilidad,  el deseo de autorealización, posibilitando así el desarrollo del pensamiento divergente, entendido este como aquel que favorece la diversidad de soluciones y problemas en contextos específicos. Sin duda alguna que estas actividades se constituyen en los primeros pasos en la formación investigativa que posteriormente cultivará  el estudiante para perfilar este proceso  de acuerdo a sus propios intereses  dentro de la universidad.
Reconociendo que cada estudiante universitario es único y que se rodea de circunstancias diversas en su formación integral, nosotros los educadores nos encontramos con un gran reto; cuando de investigación se trata; el despertar y contribuir con amor y conocimiento en el día a día del estudiante el hacer  investigativo. Lo planteo como reto porque para cumplir con ese noble propósito debemos poseer ciertas características como lo son: ser unos investigadores activos, actualizados,  con una visión amplia y motivados a investigar en una realidad tan cambiante donde los intereses económicos y los aspectos básicos de subsistencia están a la orden del día. De  allí  me surgen las  siguientes interrogantes ¿los docentes universitarios somos investigadores por excelencia? o ¿sólo investigamos en nuestra cotidianidad para un trabajo de ascenso?  Revelar estos enigmas nos lleva a considerar la formación académica de los docentes universitarios como un asunto prioritario de promover.
Los diversos elementos que se integran en el proceso investigativo del estudiante universitario me permiten afirmar que no existe receta para investigar, porque para mí es algo tan particular en las personas que me atrevo a decir que en cada investigación queda ese bagaje cultural del investigador y toda su visión incluso del mundo. De allí que el contexto donde se investiga, habla por sí mismo y permite que se tome lo que para el investigador, es significativo de emprender, de estudiar o de crear. Así, pienso que el estudiante universitario debe echar mano de todo ese entramado de percepciones  de su entorno que se tiene  para crecer como investigador y lograr las metas que se proponga.
Por otra parte las directrices del Ministerio de Educación Universitaria (2005) apuntan hacia la formación de un nuevo profesional que en su dimensión filosófica comprenda: La formación humanística e integral del participante como elemento axial. La integración armónica del conocimiento teórico con el práctico a lo largo de los trayectos de formación. Saber y hacer consustanciado de manera sinérgica y contextualizada. La interdisciplinariedad y la multidisciplinariedad para promover conocimientos más complejos de la realidad como vías hacia la transdisciplinariedad y la formación por competencias del profesional univer­sitario para colocar sus saberes científicos, tecnológi­cos y técnicos al servicio del colectivo y de la locali­dad en función de la productividad, lo cual implica la atención sostenida de las dimensiones éticas, estéticas, sociales, culturales, am­bientales y económicas de su ejercicio. Esto se ubica en deber ser pero la realidad de los docentes universitarios es difícil, y se requiere de mucha constancia ante tantos cambios en la sociedad venezolana.
Finalmente luego de estas serie de argumentos  sostengo que la investigación debe ser un proceso que articule las competencias necesarias para acceder a la formación integral y profesional con pertinencia social a las necesidades que requiere la sociedad, desde la cotidianidad y la multireferencialidad  educativa, pensando en una reorientación del currículo,  desde el inicio de la carrera universitaria, a través de las distintas asignaturas que permitan el despliegue por medio de los programas de estudio de un  discurso investigativo para que los estudiantes, se apropien de este hacer y saber asumiendo los retos y adversidades, con conocimientos, responsabilidad y ética, que por lo demás, serán el norte  para situarse ante las exigencias de las diversas visiones del conocimiento del mundo actual.

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