viernes, 30 de octubre de 2015

Identidad




Identidad Resiliente del Niño Arañero: Desde una Reflexión Educativa


Autora: Vitalia Ferrer
Doctorado: Ciencias de Educación
U.N.E.R.G 
Aula Territorial Altagracia de Orituco.

El presente artículo, se centra en estudiar los procesos educativos por los que las personas en situaciones de fuertes desventajas  sociales, económicas, culturales, educativas y hasta jurídica se han enfrentado para dar un cambio significativo a su vida y luchar por una existencia de dignidad humana que lo conduzca hacia la felicidad, máxima ambición de todo ser humano, siendo mi fuente de inspiración las experiencias del niño arañero que vivió los azotes de la exclusión y desigualdades sociales en la Venezuela rural de los años 60. Es desde el pensamiento resiliente de Hugo Chávez Frías (1997), que se evoca a sus vivencias infantiles para la comprensión de su compleja realidad: “… mis ojos vieron lo que un niño no debería presenciar, pobreza extrema, exclusión escolar, niños y niñas en situación de calle sin hogares para abrigarse, donde el hambre desfiguraba su semblante dentro de una casa de bahareque… donde la élite era privilegiada y el pobre pasaba necesidades. Allí en esa Venezuela rural, muchachitos y tripochitos se convertían en vendedores de empanadas, de lechozas y hortalizas, así como Yo, que desde chiquito vendí las arañitas de lechoza de mi abuela Rosa Inés. Sí, había que trabajar muy duro. Así viví mi infancia rodeada de personas con desventajas sociales, sin la ilusión y la esperanza de un mundo mejor”. Desde esta simbiosis social, intersubjetiva emerge la identidad resiliente de este ser, que se convirtió en gestor de la Resiliencia humana en Venezuela.
En este discurso, impregnada de subjetividad, sensibilidad, emotividad, empatía, me ha brindado luces para la construcción ontológica de este estudio donde el conocimiento emerge de los actos humanos, desde las voces de estudiantes que viven, día a día, un mundo incierto, frágil, vulnerable, de familias multiproblemáticas. Sin embargo, desde su ser y conciencia han llagado a desarrollar identidades resilientes, como aquel niño arañero que dejo huellas en la historia contemporánea de Venezuela.
   Como postura epistémica para este estudio, he adoptado el paradigma pospositivista Interpretativo, para desplegar una metodología fenomenológica hermenéutica que me permitirá revelar  la identidad resiliente de niños y niñas en el contexto de la Educación Bolivariana. De igual forma, la fundamentación filosófica de este trabajo se va tejiendo con los postulados de la filosofía de Husserl, Van Manen y Gadamer, que enrumbaran los horizontes epistémicos, científicos y la rigurosidad de esta investigación cualitativa. Asimismo, su dimensión axiológica cobrara fuerza del “Yo social”, “Yo individual”, y del “Yo simbólico cultural”, que será revelado a través de los testimonios y narrativa de los estudiantes con conciencia resiliente, además de la simbiosis o estrecha relación que genera en ellos, las vivencias de aquel niño arañero.   Es importante señalar, que desde la postura filosófica de Van Manen señala que un ser con identidad resiliente, es una persona que ha sufrido adversidades; y ha recibido de su contexto histórico, social y cultural vínculos de afecto, amor y esperanza, para salir airoso de ella.
    El constructo Resiliencia, ha sido acobijado por las ciencias de la educación, nutriendo su semántica literaria de las disciplinas de la sociología, psicología, ecopedagogía, antropología y neurociencia. Desde esta mirada transdisciplinaria se interpreta  que la identidad resiliente es la vinculación del “Yo” con el sistema simbólico cultural que rodea aquel individuo para desarrollar en él potencialidades metacognitiva, pensamiento heurístico y complejo, con un alto nivel espiritual, que le posibilita herramientas para ser felices en la vida. Fue así, como desde aquel vinculo de bondad, generosidad y gratitud, que el niño arañero forjo y desarrolló su identidad resiliente, donde su abuela Rosa Inés y sus padres, enriquecieron su espiritualidad y subjetividad.
      Cabe señalar, desde hace 15 años se implemento la educación bolivariana en Venezuela, con el propósito de brindar una educación integral y de calidad a niños y niñas de esta patria. No obstante, estudios abordados por la UNICEF (2014), reflejan que es rutinario ver niños y niñas abandonar sus escuelas rurales, por tener que trabajar en faenas del campo, son hijos de agricultores analfabetas y de familias de escasos recursos económicos.  A estos muchachos, la escuela los hace invisibles, por lo general, se sientan siempre, en el ultimo pupitre, sólo reciben frases como “hoy tampoco trajiste tu tarea”, “vas a volver a reprobar”. Son niños que nunca participan en actividades culturales, ni reciben la mirada tierna de un docente que se preocupen por ellos.
     De allí, mi gran inquietud: ¿Cómo emerge la identidad resiliente en estudiantes sumergidos en contextos de adversidades socioculturales, económicas y jurídicas?, ¿Cómo configurar la identidad resiliente desde el contexto de la educación bolivariana?
    Desde mi perspectiva, como investigadora de identidad resiliente, las escuelas aclaman docentes de gestionar valores de resiliencia humana, capaces de evolucionar su conciencia para brindar esperanza. Maestros y maestras amorosos que eduquen su mirada desde el corazón, para penetrar las dimensiones humanas de aquel estudiante que está en situación de adversidades con el propósito de fortalecer su autoestima, la motivación, creatividad, humor. Convertir las aulas en ambientes lúdicos, emancipadores y dignos donde se aprecie un mágico escenario pedagógico, para reencantar la didáctica escolar. Una escuela donde se escuche frases amigables y tiernas que permitan estrechar vínculos afectivos entre la familia, escuela y comunidad.




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