sábado, 31 de octubre de 2015

Relaciones Agroempaticas                       
                                                                                                                 
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Desde mi posición como investigador una relación agroempatica es el vinculo de amor y empatía que el docente desarrolla con los ( as) estudiantes, la naturaleza y el trabajo productivo agrosustentable”;esto permitirá abrir espacios de reflexión para el desarrollo del talento humano y sus relaciones de empatía y comprensión para interaccionar con los agroecosistemas de manera productiva, cooperativa y sustentable con los (as) ciudadanos y ciudadanas que aprenden a cooperar,cavilar,a comprometerse,  a valorar los recursos agroecológicos, compartir y vivir bien en comunión con los demás.
 Al respecto  Castillo (2012), acota “aprender a cooperar es lo único que puede ayudar a el desarrollo de nuestros alumnos como sujetos agentes capaces de rehacer el mundo que comparten con los demás”.

Así  las relaciones agro empáticas son  una especie de  comprensión empática ( Roger, 1961) entre los actores agroeco productivos en el cual todos  interactúan amorosamente  como un todo  aceptándose con sus diversidades hacia  beneficios comunes, para satisfacer sus necesidades colectivas ,pues, la agroemptia en la praxis docente  sería el lugar de repensar para  los actores educativos y sectores sociales agroproductivos involucrados; su ambiente y el entorno, de tal manera que fluya entre todos un vinculo de comunicación,reconocimiento,de acción mutua, productiva y de autorrealización que exhorta a el docente a ser el facilitador de estas condiciones que en sinergia con los estudiantes y productores estaría dispuesto a comprender y sentir y asumir estos desafíos, para situarse en el lugar del otro, y de esta manera emprender el vuelo para el  éxito de todos.

En la dinámica  agro socio afectiva  desde las potencialidades de la tierra y en correspondencia con las relaciones agroempaticas  que emergen de la praxis docente y el acontecer agrosustentable, se sitúa el llamado hacia la escuela productiva, desde nuestras  subjetividad des para la formación espiritual, lo humano y la conexión amorosa con los demás, con el ambiente, el entorno, el aquí, y el allá ,tejiendo el entramado de la convivencialidad;  donde aprendemos a valorar nuestro terruño , su biodiversidad ,los ciclos bioquímicos y su trascendencia para nuestro existir; es en la profesión docente que tenemos la oportunidad de aportar, pues educar es ayudar a conocerse,comprenderse y quererse para poder desarrollar la plenitud de los talentos humanos que tenemos en los diálogos, en los significados, en la configuración  de ciudadanía,pertinencia y arraigo al desarrollo de nuestra localidad, región y país ,es posible realizar la misión a favor de la vida, no contra los demás.

Ante estos hechos Maslow (1908-1970), expone que las personas tienen necesidades de estima y autoestima de los demás que solamente se satisfacen cuando perciben acciones de respeto, aprecio y reconocimiento por lo que hacen y por los otros. Desde esta posición la agro empatía  sería el terreno fértil, pertinente para el dialogo de saberes y construcción  de Relaciones Agro Empáticas   que emergen de la praxis docente productiva y sustentable.

                                                                                        AUTOR: .JESUS R SOLÓRZANO I.

                                                                                                      Altagracia, octubre, 2015.

viernes, 30 de octubre de 2015

LA EDUCACIÓN Y SU FUNCIÓN SOCIAL



nidia
UNIVERSIDAD EXPERIMENTAL “RÓMULO GALLEGOS”
DIVISION DE POSTGRADOS
DOCTORADO EN CIENCIAS DE LA  EDUCACION
AULA TERRITORIAL ALTAGRACIA DE ORITUCO
ASIGNATURA: SOCIALIZACIÓN DE LA INVESTIGACIÓN 
                                
                                     Autor: Nidia María Romero Naranjo
                         Tutora: Dr. Daniel Avendaño
                                                                       C.I. 11.365.101  

LA EDUCACIÓN Y SU  FUNCIÓN SOCIAL 

         Los fines del siglo XX y la llegada del siglo XXI trajo a su paso lo que se considera grandes adelantos, pero para nadie es un secreto que también trajo grandes problemas sociales que exigen al individuo volverse a él mismo, reconocerse para luego reconocer al que está a su lado, se trata de la verdadera búsqueda de la transformación y en esta búsqueda, la educación como proceso integral juega un papel preponderante sobre todo en la construcción de experiencias producto de la interacción e integración social. En Venezuela en los últimos diez años se ha llevado a cabo el desarrollo de políticas donde se resalta la función social de la educación, las cuales se enmarcan en la necesidad del cambio de conciencia a la formación y  práctica de valores  sociales no sólo dentro de la escuela  sino también en la familia y en la comunidad.  Se trata de un conjunto de planes y programas dirigidos al accionar social, al cambio de paradigma, a la búsqueda del bien común a través del empoderamiento comunitario, a la creación de activos sociales.  La realidad nos dice que debemos avocarnos al trabajo en conjunto para atender a diferentes situaciones problemáticas que aquejan a nuestra sociedad pero lamentablemente este cambio de actitud aún no se logra.  Para que esto deje de ser lamentable, a través de la educación se deben asumir los cambios necesarios donde el educador como sujeto de acción educativa asuma su rol social frente a esta realidad.
     Por consiguiente, para que la educación cumpla su  función social es necesario contar con un educador social quien como facilitador desde su desempeño, brinde las oportunidades necesarias a los participantes del  proceso, sin exclusión alguna, fomente el compromiso entre todos, la participación colectiva, la masividad y el despertar de conciencias y voluntades,  entre tanto, su pedagogía también debe ser social, apoyada en cuatros pilares fundamentales como aprender a conocer, aprender a hacer y aprender a convivir,  a partir del desarrollo de conocimientos y sentimientos que le permitan a los participantes transformarse a sí mismo para formar con amor y ética  una nueva sociedad desde la sociedad misma. Para que todo esto ocurra es necesario que  el educador actual  tome conciencia de su importancia vital en el logro de este cambio, el cual se inicia desde su propia transformación personal y profesional y así desde el cambio de sus propias estructuras internas,  logre desarrollar una nueva  praxis educativa que lo lleve a  transformar y cambiar conciencias en sus participantes, de esta manera, alcanzar el cambio que requiere  la sociedad venezolana actual.

Nidia Romero