C.I
7.289.193
Doctorante
UNERG
Es sabido que la
hermenéutica moderna nace en el ambiente de la reforma que desconfía de las
interpretaciones recibidas de la tradición católica. Quienes la practican,
pertrechados de diversos saberes la filología, la arqueología, entre otros,
buscan una interpretación genuina de los textos bíblicos. Este movimiento al
que pertenecen J. Dannhauer, J. Chladenius, G. Meier, F. Ast, es el que Gadamer denomina la prehistoria de
la hermenéutica moderna. El panorama da un giro copernicano cuando Schleiermacher propone una
hermenéutica que tiene como objeto toda comprensión de un discurso ajeno y una metodología que sea tal que, como
tecnología propiamente dicha, no sea solamente el fruto atento de trabajos
magistrales de artistas en el citado dominio, sino que exponga bajo una forma
conveniente y científica todo el entendimiento y las razones de ser del
proceso. Esta metodología tiene un doble
aspecto y un doble método: El discurso es objetivo en cuanto participa de una lengua,
y, desde esta perspectiva, necesita un estudio gramatical, histórico, que se
rige sobre todo por el método comparativo; por otra parte, todo discurso es
obra de un hablante, por tanto, se necesita un estudio subjetivo, psicológico,
que tiene como método la adivinación. Al final, o en el mismo proceso, los dos
movimientos se equilibran: La adivinación no recibe su certeza sino en la
comparación que la confirma; sin ella puede acabar siendo fanática. Pero la
comparación no ofrece unidad alguna: Lo general y lo particular deben
compenetrarse y esto sólo se da por adivinación.
Al analizar el
procedimiento, se advierte que aquí el objetivo de la comprensión no es el
texto sino la intención del autor, y lo que se pretende no deja de ser una
intropatía entre el intérprete y el autor. De allí se afirma no compartir la
concepción romántica y psicologizante de la hermenéutica salida de
Schleiermacher y Dilthey, para quienes la ley suprema de la interpretación es
la búsqueda de una congenialidad entre el alma del autor y la del lector. A
esta búsqueda, a menudo imposible y siempre confuso, de una intención escondida
detrás de la obra, yo opongo una búsqueda que se dirige al mundo desplegado
delante de la obra. Y esto porque en aquella hermenéutica a la interpretación
se le asignaba como tarea última no aquello que dice un texto sino aquello que
se expresa en él. De esta forma el objeto de la hermenéutica es deportado sin
cesar del texto, de su sentido y su referencia, hacia lo vivido que en él se
expresa.
Pero antes, ya
Heidegger y Gadamer habían arruinado muchas de las pretensiones de la
hermenéutica romántica. Según los análisis de Heidegger la preeminencia del
comprender es ontológica antes que epistemológica. Comprendemos desde nuestra
posición, de modo que: Comprender no es un ideal resignado de la experiencia
vital humana en la senectud del espíritu,
la comprensión es el modo de ser del estar-ahí en cuanto que es poder
ser y posibilidad. La hermenéutica así concebida no es en primer lugar una
reflexión sobre las ciencias del espíritu, sino una explicitación del lugar
ontológico donde éstas pueden edificarse. Esta radicalización de la
hermenéutica tiene muchos corolarios, tanto en los aspectos fundantes, como en
los metódicos o ametódicos de la comprensión. Así, por ejemplo, el objeto
último de la hermenéutica ya no podrá fijarse en la comprensión del discurso
ajeno, ni se podrá pretender la objetividad de tal comprensión, porque el
sujeto participa de lo que conoce; la hermenéutica concebida como
reconstrucción, como la imaginaba Schleiermacher, debe ser sustituida por una
hermenéutica entendida como mediación, aceptando que la comprensión del texto
del pasado es mediación para la comprensión de sí mismo en el presente. Un
proceso semejante debe seguirse en lo que se refiere a los postulados de Dilthey:
La conciencia histórica tiene que ser reemplazada por la determinación de la
conciencia histórica con minuciosidad los análisis se llega a la conclusión de
que la base sobre la que debe edificar la hermenéutica es la ontológica, pero
observa al mismo tiempo que es necesario insertar una instancia crítica en la
pertenencia, o dicho de otra forma, tiene que haber una posible diferenciación
entre comprender una cosa u otra, o en comprender de una o de otra manera.
Por eso
introduce la temática abordada para el desarrollo de mi trabajo Ontopercepción
docente y la relación intrafamiliar como reflejo en el ámbito escolar. Una hermeneusis
axiológica desde el contexto social, se trata de una aproximación desde lo
hermenéutico, que concibe la noción educativa como elemento
clave para la formación de ciudadanos y ciudadanas en el contexto de los
procesos de globalización planetaria y la redefinición de la sociedad en
tiempos posmodernos. El investigador,
afirma que los fenómenos sociales, culturales, políticos, económicos o
tecnológicos no dejan de perfilarse en la redefinición de los avances sociales.
Así, el mensaje en cualquiera de sus modalidades conjuga el poderío intrínseco
para mostrarse en el ámbito de la importancia comunicativa didáctica y el
devenir humano planetario. La investigación revisada guarda relación con el
tema en estudio, dado que se estudió el fenómeno de la formación de ciudadanos
y ciudadanas basados en el establecimiento de la cultura de paz y vida, se
trata en ambas de aproximarse a esa sociedad justa y reflexiva que se desea
tener en el futuro.
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