lunes, 26 de octubre de 2015

EL DOCENTE QUEMADO. (BURNOUT)

El convulsionado milenio se ha caracterizado por el estrés laboral, el que se desencadena por causa directa del desempeño de una profesión determinada. El estrés es un estado de activación física y psicológica relacionada con el esfuerzo necesario para hacer frente a las demandas ambientales, pero cuando este estado se hace crónico tiene repercusiones negativas en la salud. ¡Ojo! Cuando se hace crónico, es decir, que no pasa, que permanece.
Cabe mencionar un dato relevante. No se trata de decir que entre los profesionales afectados los profesores son los más estresados trabajadores, sino que además de eso se registra en ellos un porcentaje de depresión mayor que el de otros segmentos de la población. Pero cómo llegamos a quemarnos? Hagamos un ejercicio de comparación. Imaginemos que vamos muy emocionados a un paseo a la playa, luego tomamos el sol tendidos en la arena, dejamos pasar el tiempo expuestos, sin bloqueador solar, sin hidratación; recordemos que comenzamos a broncearnos y sin darnos cuenta poco a poco terminamos con un gran enrojecimiento, o una fuerte insolación, no se tomaron las previsiones necesarias en un paseo que se inició con mucho entusiasmo. De igual manera, en nuestro trabajo comenzamos a manifestar determinados síntomas debido a diversos factores: psicosociales, económicos, ambientales, que repercuten en nuestras acciones y conducta los cuales poco a poco se incrementan y a los cuales debemos prestar la debida atención.
Ese burnout, el estar quemado o apagado, implica que el profesor se sienta cansado, sin energía, insatisfecho con su trabajo. Se presenta en el profesor que critica mucho el trabajo, la forma en que se hace esto o aquello, los métodos de enseñanza, las formas de programar, etc. pero que no es proclive a hacer un cambio y marcar la diferencia. Es como que mucho critica, pero se queda sentadito con los brazos cruzados. “Es que es así y no se puede cambiar” es la excusa de estos docentes.
Y se crea un círculo vicioso… no me gusta cómo se hacen las cosas, estoy harto, pero no puedo hacer nada, y las cosas seguirán empeorando… ¿acaso no es estresante vivir y, lo que es peor, trabajar pensando en que nada de lo que hagamos vale la pena para mejorar y cambiar? El sólo pensarlo es estresante.
Si usted, querido profesor que visita este espacio, presenta los siguientes síntomas, por favor,  busque ayuda profesional:
  • Sentirse mal pagado y sobrepasado por el trabajo
  • Sentir que no se tiene un vínculo con el lugar en el que se trabaja y con la gente con la que compartimos el trabajo
  • Sentirse incapaz de hacer frente a problemas de indisciplina, a estudiantes con necesidades educativas especiales o al trabajo burocrático (el administrativo-pedagógico como la planificación, los informes y las programaciones de corto plazo: unidades, sesiones o actividades, proyectos o módulos)
  • Sentirse cansado, irritado o deprimido al acabar la jornada laboral (uf! por fin terminó el día… pero mañana aún es martes!!! Sábado, ven rápido!!!)
  • Faltar al trabajo frecuentemente debido a problemas leves de salud, como resfriados… es decir, cualquier cosa se me ocurre para dejar de ir a trabajar… es insoportable!!!
Alguien tal vez pregunte ¿Por qué les pasa eso a los profes si su profesión es tan fácil?  .
Para comenzar, mucha gente experimenta pánico escénico al estar frente a diez personas y dirigirles la palabra, responder consultas o simplemente ser observado por largo rato por mucha gente. Otra, manejar a más de diez seres humanos que tienen cada uno una forma de ser y pensar, y lo que es más pesado, una crianza y un comportamiento que moldear o educar, no es simple.
Saludo a los profesores que a pesar de las dificultades siguen adelante y tratan de hacer que las cosas caminen, a los que se arriesgan a los cambios y a los que se conectan con los estudiantes de manera que el salón se convierte en un ambiente de debate y de aprendizaje.

 María, J. Torres, S.
Doctorado en Ciencias de la Educación.
Universidad Nacional Experimental Rómulo Gallegos

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