Doctorante: Jenny Salazar
Octubre, 2015.
Los
acontecimientos y circunstancias asociadas a la transición hacia el tercer
milenio en el que se debe desempeñar la Universidad, se ha distinguido por procesos de cambios acelerados e
incertidumbre en todos los órdenes del acontecer humano. En este lapso de
transición la universidad de acuerdo a lo expuesto por Ruiz (2005) debe “atender tres retos
fundamentales, a saber: frente al fenómeno mundial de la globalización, ante la
preeminencia del conocimiento como recurso fundamental para impulsar el
desarrollo, frente a la revolución y auge de la información y la comunicación
(p.15).Esta afirmación conlleva a concientizarnos y aprovecharnos de las
ventajas de la globalización para avanzar en un verdadero proceso de
desarrollo.
En este sentido, es innegable la necesidad de afrontar la
responsabilidad social de una nueva
forma de pensar, definiendo retos en los cuales, únicamente quienes estén
preparados, serán capaces de comprenderlos a cabalidad. Cabe resaltar que la pertinencia social de la universidad se
expresa como la relación que existe entre su funcionamiento y las necesidades
que se derivan de la sociedad hacia ella, y la acción gerencial, vinculadas con
las actividades y/o funciones básicas que le den la razón de ser, como, son: la
docencia, investigación y extensión, lo que conlleva a sus integrantes a la
autoorganización e interrelación de todos sus elementos con el fin de obtener
logros ante la demanda de la sociedad. Tal como lo expresa Gadotti. (2011),
recordando recordando
a Vieira; se trata de un
identificar la universidad con la sociedad. Teniendo en cuenta que actualmente
las sociedades se han hecho más complejas y existen variados grupos sociales;
no hay homogeneidad en las clases y el papel de la educación no es cambiar las
situaciones, sino servir como herramienta para obtener saberes y conciencia
sobre la realidad social, y así transformarla. Por tanto, tal esencia convierte a la
universidad en un espacio de discusión productiva y el diálogo enriquecedor que
debe construirse sobre la base del encuentro colectivo y de saberes, y debe
estar enlazada a las necesidades del pueblo de manera directa. Asimismo, obliga
a integrar la formación, la investigación y la vinculación comunitaria, como
una totalidad y no como funciones
“separadas”.
“Solo
a través del vínculo comunidad-universidad
se alcanza el desarrollo humano en la
sociedad”.
J.S
Referentes.
Ruiz Ispizua (2005) La participación social: retos
y perspectivas. Escuela Nacional de Trabajo Social. 1era. Edición. Ediciones
Plaza y Valdés S.A. Distrito Federal. México.
Gadotti, M. (2011).Elementos para
una Praxis Trasformadora de la Universidad.


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