MSc. Ana
Victoria Sifontes R. CI. No 4 796 995 Doctorante.- 02 de noviembre de 2015
Tutora: Dra. Enma
J. Rodríguez
¿Cómo
conciliar la identificación del Ser con la sustancia. Santo Tomas de Aquino
busca la respuesta y basado especialmente en la teoría del acto y la potencia y
distingue en cada sustancia la esencia
de la existencia. La esencia es lo que cada ser es. Es una potencia. Puede
existir o no. Existencia es el acto de ser, de existir, es la esencia. Es un
acto de la esencia. La conciencia es la facultad que tiene el ser humano como
ley natural de saber lo bien que tiene que hacer y el mal que hay que evitar.
El entendimiento juega un papel importante en el saber para poder discernir y
precisar lo bueno y lo malo del hacer y así inclinar la voluntad a hacerlo o
evitarlo. El hombre es el ser
vivo que puede adoptar una conducta ascética frente a la vida. El hombre puede
reprimir y someter los propios impulsos; puede rehusarle, el hombre es el ser
que sabe decir no, el asceta da la vida. Por la trascendencia del ser real del mundo, a
través del ser, verdad, bondad y belleza, la persona es conducida, como a su
término definitivo o fin supremo, hasta la Trascendencia
divina, hasta el verdad, la bondad y la belleza en sí, que únicamente el Ser
infinito y omniperfecto de Dios realiza y, trascendiéndolo, hace ser, verdadero,
bueno y bello al ser del mundo, al ser de las cosas y personas creadas. No es la conciencia de los hombres la que
determina la realidad; por el contrario, la realidad social es la que determina
su conciencia (Marx. K).
La búsqueda de la verdad en todas sus
manifestaciones, por los caminos de la ciencia y de la filosofía, la búsqueda
de la belleza por los caminos de la naturaleza y del arte y la búsqueda del
bien por los caminos de la virtud y de la santidad, no son sino los esfuerzos
que confluyen a un mismo punto: al Ser infinito y divino, bajo las facetas
trascendentales en que el ser se revela a la inteligencia. Más aún, no tienen
sentido sin la Existencia ,
como no lo tiene lo finito sin lo Infinito, lo contingente sin lo necesario, lo
múltiple y cambiante sin lo Uno y lo Inmutable. En todo caso, ese mundo
trascendente constituido por la trina dimensión de la verdad, de la bondad y de
la belleza, el mundo de la filosofía y de la ciencia, el mundo de la virtud y
de la santidad y el mundo del arte y de la técnica, que se cierra en la clave
de bóveda del Ser Divino, en quien tales trascendentales se realizan
identificados en el Acto o Perfección pura, constituye el mundo específico del
Ser humano.
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