martes, 3 de noviembre de 2015

Esencia y Existencia




MSc. Ana Victoria Sifontes R. CI. No 4 796 995  Doctorante.-  02 de noviembre de 2015   
Tutora: Dra. Enma J. Rodríguez
LA ESENCIA Y LA EXISTENCIA
        ¿Cómo conciliar la identificación del Ser con la sustancia. Santo Tomas de Aquino busca la respuesta y basado especialmente en la teoría del acto y la potencia y  distingue en cada sustancia la esencia de la existencia. La esencia es lo que cada ser es. Es una potencia. Puede existir o no. Existencia es el acto de ser, de existir, es la esencia. Es un acto de la esencia. La conciencia es la facultad que tiene el ser humano como ley natural de saber lo bien que tiene que hacer y el mal que hay que evitar. El entendimiento juega un papel importante en el saber para poder discernir y precisar lo bueno y lo malo del hacer y así inclinar la voluntad a hacerlo o evitarlo.  El hombre es el ser vivo que puede adoptar una conducta ascética frente a la vida. El hombre puede reprimir y someter los propios impulsos; puede rehusarle, el hombre es el ser que sabe decir no, el asceta da la vida.  Por la trascendencia del ser real del mundo, a través del ser, verdad, bondad y belleza, la persona es conducida, como a su término definitivo o fin supremo, hasta la Trascendencia divina, hasta el verdad, la bondad y la belleza en sí, que únicamente el Ser infinito y omniperfecto de Dios realiza y, trascendiéndolo, hace ser, verdadero, bueno y bello al ser del mundo, al ser de las cosas y personas creadas. No es la conciencia de los hombres la que determina la realidad; por el contrario, la realidad social es la que determina su conciencia (Marx. K).
        La búsqueda de la verdad en todas sus manifestaciones, por los caminos de la ciencia y de la filosofía, la búsqueda de la belleza por los caminos de la naturaleza y del arte y la búsqueda del bien por los caminos de la virtud y de la santidad, no son sino los esfuerzos que confluyen a un mismo punto: al Ser infinito y divino, bajo las facetas trascendentales en que el ser se revela a la inteligencia. Más aún, no tienen sentido sin la Existencia, como no lo tiene lo finito sin lo Infinito, lo contingente sin lo necesario, lo múltiple y cambiante sin lo Uno y lo Inmutable. En todo caso, ese mundo trascendente constituido por la trina dimensión de la verdad, de la bondad y de la belleza, el mundo de la filosofía y de la ciencia, el mundo de la virtud y de la santidad y el mundo del arte y de la técnica, que se cierra en la clave de bóveda del Ser Divino, en quien tales trascendentales se realizan identificados en el Acto o Perfección pura, constituye el mundo específico del Ser humano.


                                                

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