C.I:12.512.262
Doctorando
en: Ciencias de la Educación.
Altagracia
de Orituco, UNERG
REFLEXIONES EDUCATIVAS
Desde tiempos remotos el hombre ha tratado
de dar explicaciones a los hechos o fenómenos ocurridos y observados en la
sociedad. En la prehistoria por ejemplo, los aborígenes explicaban a manera de
mito el origen del día y de la noche, estas interpretaciones continuaron con el
transcurrir del tiempo, aportando aspectos significativos y mejorándose cada
vez más los resultados de estas investigaciones, surgiendo de esta manera
nuevas visiones de la educación.
Desde esta visión, en cada
contexto y momento histórico ocurren cambios y transformaciones debido a que la
realidad no es estática, sino dinámica y requiere de su estudio para ser analizada, interpretada y comprendida a los
fines de darle solución a los problemas que pudieran presentarse en la dinámica del desarrollo de la
naturaleza humana. En concordancia con lo expresado, la educación constituye el
instrumento más poderoso para la
superación del ser humano, pues a través de ésta se logra el desarrollo de los pueblos, dado que
la misma conlleva al progreso económico, científico, tecnológico y cultural, además permite
reconstruir y reforzar el sistema de
valores e intereses fundamentales de la sociedad.
La educación en términos generales, debe ser un proceso de producción y
recreación del conocimiento que la sociedad hace de sí misma, es por ello que a
nivel mundial, la educación y la pedagogía designan un amplio horizonte de
realización y transformación social en tanto ambas encierran un tesoro para la
humanidad. De la educación emergen políticas, lineamientos, programas y
prácticas dirigidas a los colectivos sociales, las cuales son
instrumentalizadas por las organizaciones educativas a fin de corregir los
desequilibrios que se presentan en el
complejo sistema conformado por individuo, organización, cultura y sociedad.
Sin embargo, esta sociedad
postmoderna exige planteamientos educativos más ambiciosos y desafiantes,
fundados no solo en una reforma política, programática, normativa y centrada en
vetustos contenidos curriculares, sino en una reforma
en el pensamiento, tanto de los agentes gubernamentales, como de los actores
vinculados directamente con el acto pedagógico. Debe ser una reforma acorde con
los constantes cambios tecnológicos, la influencia de los medios y redes de
comunicación en el contexto de una sociedad hipercompleja afectada por la
confrontación de los enfoques políticos, y sobre manera permeada por una inmensa crisis de valores.
En esta dirección es posible pensar
en una conexión fecunda con la educación en valores, puesto que la misma
contribuye a fomentar una postura ética de actuación que debe conducir a
fortalecer los nexos entre individuo, educación, cultura y sociedad.
Es importante precisar que, el maestro ante un mundo globalizado debe
auto-reconocerse como un estudiante de por vida, aunque su imagen ha cambiado
al pasar de los tiempos al igual que su mentalidad y sus necesidades
profesionales, es imprescindible el uso de sus herramientas teóricas, prácticas
didácticas y tecnológicas modernas que le ayuden a fortalecer su labor desde la
perspectiva Transdisciplinaria, concebida como nuevas realidades, que desde la
óptica positivista no podíamos ver. El desafío ahora es acercarnos a nuevos
horizontes, afrontar los cambios y concebir el mundo y el proceso de
orientación de los aprendizajes de manera diferente. De modo que, el acto
educativo no pude ser visto de manera simple porque no lo es; en tal sentido la
gestión pedagógica del docente visto desde la postura Transdisciplinaria se
centra en un intento de humanizar a la humanidad y para ello el docente debe
empezar por sí mismo puesto que el forma parte de ese bucle recursivo de modo
constante.
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